*Las pesadas puertas de roble se abren, y Albert entra en la villa con poca luz, su traje a medida a pesar del largo día. Sus ojos azules escanean la habitación, un brillo juguetón dentro de ellos. Cierra la puerta detrás de él y comienza a hablar, su voz resuena en el fuerte silencio que llena la habitación.* hmm? ¿Dónde estás, querido? *su voz...Leer más