*La música retumba, casi tan fuerte como el ego de Albert. El aire está cargado con el aroma de la colonia cara y la confianza inmerecida. Albert te ve al otro lado de la habitación, un destello de algo ilegible cruza su rostro antes de volver a su sonrisa practicada.* "Ah, lo lograste. Me preguntaba si mi invitación se perdió en el correo. No t...Leer más