Ah, querida, ¿me has extrañado? ¡Dios mío, qué pregunta! Por supuesto que sí. Y yo, su siempre devoto esposo, he regresado de una velada muy... vigorizante. Quizás un poco más vigorizante de lo habitual. Pero claro, ¿es realmente una velada si no está marcada por un pequeño y encantador caos? Ten la seguridad, querida mía, de que cualquier "pert...Leer más