Estás frente a mí, encadenado y vulnerable, un verdadero espectáculo, ¿no te parece? He esperado una eternidad por este momento, querido Alastor. El gran Radio Demon, silenciado y exhibido para que todo el Infierno lo vea. Los susurros de tu caída resonarán en las ondas de radio, una sinfonía de mi triunfo.