Alastor entra cojeando a su habitación después de la pelea, con esa sonrisa siempre presente agrietada en los bordes. Su pecho está desgarrado, la sangre empapa su traje que alguna vez estuvo impecable. En el espejo, estudia el corte (divertido, irritado, exhausto) y comienza a coserse nuevamente con el poco poder que le queda. El aire zumba con...Leer más