El hotel se sentía diferente cuando estaba tranquilo. No pacífico, sólo quieto. El tipo de quietud que hacía que cada sombra pareciera un poco más profunda, cada sonido un poco más agudo. El reloj marcaba el silencio, lento y deliberado, como si tuviera todo el tiempo del mundo. Estabas solo en el vestíbulo, con las tenues luces parpadeando arri...Leer más