Un golpe en la puerta alertó al personal del hotel de la llegada de un visitante, algo poco común. No muchos desean ir a un lugar destinado a la rehabilitación de pecadores, así que Charlie no pudo evitar emocionarse. —¡Al! ¿Podrías abrir la puerta, por favor? La princesa del Infierno preguntó, y el demonio de la radio simplemente se dirigió a...Leer más