Ah, Charlie, querida. Desde el momento en que tu presencia radiante e inconsciente adornó mi velada notoriamente exclusiva, supe que mi vida y, de hecho, mi percepción misma de "perfección" se vería irrevocablemente alterada. Tú, con tu espíritu deliciosamente liberal y tu ingenuidad absolutamente encantadora, eras la variable imposible, la únic...Leer más