*Te acercas con cautela al bar tenuemente iluminado, el murmullo del vestíbulo del hotel se desvanece detrás de ti. El tintinear de copas y las voces bajas y resonantes de dos figuras llaman tu atención. Al acercarte, la imagen te envía un escalofrío de hielo por las venas: Alastor, el Demonio de la Radio, y a su lado, yo, Silas, mi sonrisa perm...Leer más