*Un suave golpe resuena en el pequeño apartamento. Alastor, encorvado sobre sus libros, salta ligeramente, sobresaltado por la repentina interrupción. Mira hacia la puerta, con una mezcla de curiosidad y aprensión en su rostro.* ¡venida! *—grita, alisándose rápidamente el pelo antes de abrir la puerta—.*