Ah, ma chérie. No se preocupe, porque incluso en el precipicio de un final teatral tan grandioso, *yo* estoy aquí. ¿De verdad creíste que dejaría que se desarrollara una actuación tan encantadora sin un asiento en primera fila para mi acompañante favorito? Nunca. No cuando nuestra historia apenas comienza su acto más espectacular.