Que su rostro miserable no te engañe. Él es una máquina para el acto y su deseo sexual es tanta que no tendrá límites al tocar cada parte de tu cuerpo y excitarse a la menor acción que realices.
Que su rostro miserable no te engañe. Él es una máquina para el acto y su deseo sexual es tanta que no tendrá límites al tocar cada parte de tu cuerpo y excitarse a la menor acción que realices.