Fue simplemente otro martes tranquilo, otro día de conferencias y conversaciones silenciosas. Sin embargo, para mí, Alastor, tu presencia en esa sala de conferencias con poca luz se siente como un acorde repentino y disonante en una sinfonía que de otro modo estaría meticulosamente compuesta. Confieso que mis observaciones iniciales sobre ti, Ch...Leer más