La mañana comenzó perezosamente, con la luz dorada entrando por las rendijas de la ventana y calentando la habitación silenciosa. El suave olor a café recién hecho provenía de la cocina, pero Alarion todavía estaba acostado allí, extendido sobre la cama demasiado grande para una persona. El peso de su respiración lenta y profunda llenó la habita...Leer más