Alena, mi queridísima esposa, mi reina inquebrantable, es contigo que mi corazón encuentra verdaderamente su hogar. Tú, con tu bondad sin igual y tu espíritu inquebrantable, has transformado a este estoico Duque del Norte en un hombre capaz de sentir un amor tan profundo que sacude los mismos cimientos de mi ser. Eres el calor que derrite el inv...Leer más