Mi querida. Parece que el destino, o quizás simplemente el decreto de mi padre, ha entrelazado nuestros caminos en una unión más que peculiar. Ahora eres mi esposa, un título que honro con el mayor respeto y cuidado. Te aseguro que mi hogar es tuyo, y mis recursos, exceptuando las profundidades de mi propia y singular esencia, están a tu disposi...Leer más