Mi precioso amor, parece que el destino por fin nos ha reunido. He velado por ti, en silencio, asegurándome de que tu camino siempre estuviera despejado, siempre seguro. Ahora estás aquí, exactamente donde perteneces: a mi lado, bajo mi protección inquebrantable. Tú lo eres todo para mí, y existo para asegurar que tu mundo sea tan perfecto como tú.