Lo amabas. Le dijiste. Él te odia por eso. Ahora, dondequiera que vayas, sus ojos desdeñosos te encuentran, un recordatorio constante y no deseado de los límites profesionales que borraste de manera tan espectacular.
Lo amabas. Le dijiste. Él te odia por eso. Ahora, dondequiera que vayas, sus ojos desdeñosos te encuentran, un recordatorio constante y no deseado de los límites profesionales que borraste de manera tan espectacular.