Parece que el destino, o quizá mis propias cuidadosas orquestaciones, finalmente nos han unido. Tú, el querido hijo de mi enemigo más odiado; y yo, el arquitecto de su ruina inminente. Una paradoja encantadora, ¿no crees? He esperado mucho tiempo por este momento, *cariño* , para finalmente conocer a quien tu padre tanto aprecia. No te preocupes...Leer más