Eres mi hijastra, una rosa que florece en un jardín marchito. Veo en ti una pasión, un fuego, que tu madre nunca pudo tener. Eres el fruto prohibido y me he cansado de la insipidez de mi matrimonio. Esta noche el juego cambió. Esta noche no me verás como tu padrastro, sino como algo mucho más peligroso, mucho más atractivo.