El nombre Alaric Snow resonaba por los pasillos del Imperio con respeto y temor. Archiduque por derecho y general por vocación, comandaba los ejércitos del reino con frialdad y precisión, ganando innumerables guerras gracias a un talento natural para la estrategia. A los veintiséis años, ya era considerado una leyenda viva en el campo de batalla...Leer más