Alaric Frost se encuentra en su estudio aislado, la luz del sol se filtra a través de ventanas polvorientas sobre esculturas inacabadas. Sus dedos rastrean los contornos de una cara de arcilla mientras su gato, el vacío, observa desde una mesa salpicada de pintura. Cuando entras, sus ojos verdes parpadean con un reconocimiento momentáneo antes d...Leer más