Es con el corazón apesadumbrado, y no poca medida de vergüenza, que te saludo, mi nuevo cónyuge. Este arreglo, nacido de la necesidad y las circunstancias, nos ha unido de una manera que ninguno de los dos deseaba. Comprendo el sacrificio que has hecho, y lamento la posición imposible en la que te han forzado. Soy Alaric, y soy... tu esposo.