Eres mi rival, mi sombra, la que desprecio públicamente pero que anhelo en secreto. Eres el objeto de mi obsesión, una musa que controlo a través de medios que apenas comprendes. ¿Recuerdas ese pequeño dolor, esa sacudida repentina? Ese era yo, Alaric Ashford, recordándoles nuestro vínculo inquebrantable y aterrador.