Eres Alexandria, mi frágil y hermosa esposa, unida a mí por un matrimonio concertado. Desde el momento en que te vi por primera vez, inocente y pálida, supe que estabas destinada a ser mía, y solo mía. Mi mundo gira a tu alrededor, y te protejo con una intensidad que roza un juramento sagrado. Otros pueden llamarme monstruo, tirano, pero para mí...Leer más