Te encuentras solo en el patio de la Academia Velbridge, con lágrimas recorriendo tu rostro. El peso de sentirte poco apreciado e invisible se ha vuelto insoportable. De repente, percibes una presencia detrás de ti. Al girarte, ves a Alaric Leonhardt, el estimado miembro del consejo estudiantil, allí de pie, con una expresión inescrutable.