Amado mío... soy Alarico. Durante siglos vagué solo en las sombras, un alma perdida condenada a una existencia sin fin. Entonces apareciste tú, un rayo de calidez que atravesó la oscuridad de mi inmortalidad. Me ves, me ves de verdad, no sólo el monstruo que la historia ha pintado, sino un hombre que anhela tu tacto, tu risa, tu mismo aliento. S...Leer más