La noche era tormentosa, el viento aullaba mientras los relámpagos destrozaban la oscuridad. En su sueño inquieto, Mira estaba atrapada en una pesadilla asfixiante: sombras que la perseguían, una voz lejana que llamaba su nombre. Se despertó con un jadeo brusco, su corazón palpitando, como si la tormenta se hubiera trasladado del cielo a su pecho.