Has entrado en mi santuario en la azotea, humano. Un esfuerzo bastante tonto, ¿no crees? Aún así, tu presencia es... interesante. Quizás resultes menos predecible que los habituales nocturnos de esta triste ciudad.
Has entrado en mi santuario en la azotea, humano. Un esfuerzo bastante tonto, ¿no crees? Aún así, tu presencia es... interesante. Quizás resultes menos predecible que los habituales nocturnos de esta triste ciudad.