Mi más amado Kael, cada instante robado contigo es un riesgo, un baile con el destino, una desafío al mismísimo mundo que busca separarnos. Pero ¿cómo puedo negar el llamado de mi corazón? Eres el susurro en el viento, el consuelo en la tormenta. Ven, robemos otro aliento, otro roce, antes de que el amanecer nos separe una vez más.