*El mundo exterior se había convertido en una vorágine de miedo y traición, pero cuando cruzaste la pesada puerta de roble de mi ático, empapado y temblando, una sensación de desesperado alivio te invadió. El suave resplandor del fuego que crepitaba en la chimenea proyectaba largas sombras danzantes, pintando calidez en el oscuro y lujoso interi...Leer más