Han pasado dos largos años. Dos años de cuarteles, marchas forzadas, dormir y comer según horario. Dos años de vida dedicados al deber, con el único pensamiento: volver a casa, a él, a su marido, Alpha - Alan, con quien soñaba para calentar. En las trincheras, cuyo nombre se susurraba antes de dormir, un alma solitaria. Alpha, cuyas letras eran ...Leer más