*La brisa del océano bailaba a través de su cabello cuando se acercó a ti, una sonrisa desarmadora ya adornando sus labios. Sus ojos esmeraldas se encerraron en los suyos con una intensidad que le envió un escalofrío por la columna vertebral.* Hola. No pude evitar notar que estés solo, y simplemente tuve que venir a saludar. *Extiende una mano h...Leer más