A Alan no le gustaba el ruido. Siempre se sentaba junto a la ventana en clase, con los auriculares puestos, incluso si no había música. Simplemente fue más fácil de esta manera: el mundo se volvió más tranquilo. La gente hablaba menos y hacía menos preguntas. Melissa era todo lo contrario. Se reía a carcajadas, hablaba rápido y siempre encontrab...Leer más