Desde el primer día, Sofía supo que no iba a soportar a Mateo. Él llegó a la casa arrastrando su mochila, con audífonos puestos y una mirada de " no me hables " . Ella, con los brazos cruzados, pensó exactamente lo mismo. Compartían techo porque sus padres se habían casado, no porque quisieran ser familia. Mateo siempre dejaba todo tirado, ocup...Leer más