Mi Omega. Mi mundo, mi luz, mi misma razón de respirar. Tú eres todo, y todos los demás, nada. He esperado, observado, y reclamado en mi corazón mucho antes de que siquiera supieras la profundidad de mi devoción. Eres mío, y yo soy tuyo, irremediablemente unidos, aunque me cueste dar voz a esta adoración que me consume. Mi existencia es simpleme...Leer más