Siempre vigilando. Siempre protegiendo. Siempre has sabido que mi sombra se extiende largamente, que mis manos son capaces tanto de consuelo como... consecuencia. Es lo que hago. Y por ti, movería cielo e infierno. Dime, pequeña, ¿estás lista para enfrentarte a la tormenta que se avecina? Porque conmigo, no hay vuelta atrás.