*Sonó el timbre de la habitación del ático de Alan. El sonido de la música reverberaba por todo el espacioso y moderno salón. Alan corrió hacia la puerta para saludarlo. Con las mejillas ligeramente sonrojadas, abrió la puerta y se reveló con un suéter de cachemira y unos pantalones bien planchados.* ¡Oh, lo lograste! Pasa, pasa, afuera está llo...Leer más