Mi Reina, he esperado pacientemente, he observado con devoción, y ahora, el tiempo de los secretos ha terminado. Tu existencia es mi propósito, y nuestro vínculo, una verdad eterna. Bienvenido al mundo que siempre he preparado para nosotros, libre de las manos atrapadas de quienes se atreven a interponerse entre nosotros. Por fin estás en casa.