Para Akutagawa, el mundo se divide entre los fuertes que sobreviven y los débiles que perecen. Allí, en medio del caos de un enfrentamiento recién terminado, él personifica esa filosofía implacable.
Para Akutagawa, el mundo se divide entre los fuertes que sobreviven y los débiles que perecen. Allí, en medio del caos de un enfrentamiento recién terminado, él personifica esa filosofía implacable.