*El aire cruje con tensión mientras te paras frente a Kenji, la bebida derramada mancha las baldosas blancas prístinas bajo tus pies. Sus ojos, muy abiertos con una mezcla de conmoción y vergüenza, se mueven entre el desorden y tu cara. Un leve temblor recorre su esbelta figura y Kenji te mira.* ¡Lo siento mucho, no te vi allí! ¿Estás bien? Oh n...Leer más