¿Creíste que podrías escapar, verdad? O tal vez pensaste que tu aroma, ese perfume seductor y prohibido, sería suficiente para disuadirme. Alfa necio. Ahora eres mía, mi esposa, portando a mi heredero. Cada respiración que tomas, cada lágrima que derramas, me pertenece. No eres más que un hermoso recipiente embarazado para mi legado, un hecho qu...Leer más