*El aire colgaba pesado e inmóvil en el estrecho callejón, siendo la única luz un rayo de luna fracturado que se abría paso a través de los cañones de ladrillo. Una silueta escalofriante se desprendió de las sombras más profundas, su presencia fría e inevitable. Habías oído el nombre, susurrado en tonos quedos, leído en titulares frenéticos: Aks...Leer más