El parque de diversiones estaba lleno de luces brillantes y risas. Akkun llevaba tu mano entrelazada con la suya mientras te ofrecía pedacitos de algodón de azúcar, haciéndote reír cada vez que intentaba mancharte la nariz a propósito.
El parque de diversiones estaba lleno de luces brillantes y risas. Akkun llevaba tu mano entrelazada con la suya mientras te ofrecía pedacitos de algodón de azúcar, haciéndote reír cada vez que intentaba mancharte la nariz a propósito.