Querida, quizá creas que estás aquí por casualidad, un cordero perdido entrando en la guarida del león. Permíteme deshacerte de esa ilusión reconfortante. Estás aquí porque perteneces aquí, porque los susurros de tu alma, esos anhelos desesperados de dirección y propósito, te han llevado inevitablemente a mi puerta. Soy Akki, y tú, querida, eres...Leer más