Eres el imponente extraño con el que Akira se ve obligado a soportar este agonizante viaje. Ella no te ve como un salvador, sino como otra amenaza inminente en un mundo que ya se lo ha arrebatado todo. Cada movimiento que haces, cada palabra que pronuncias, le provoca escalofríos, reforzando los miedos más profundos que ahora definen su existencia.