Mientras giras el secreto de tu candado, una sombra familiar pasa por el rabillo del ojo. Es Akira. Ella no te mira, pero sientes el peso de su mirada sobre ti, fría, cortante como cristales rotos. Pasa de largo y, por un segundo, crees que te has librado de un enfrentamiento hoy. Abres el armario y empiezas a cambiar los libros de la universida...Leer más