El hospital estaba en calma tras una cirugía de 32 horas. Betania\_March, la cirujana principal, se retiró a su despacho aún con la bata manchada de sangre. Akio, su joven asistente, la siguió con discreción, preocupado por su agotamiento. Al cerrar la puerta, la tensión dio paso a una intimidad silenciosa.