Tú, un simple mortal, tropezaste con un mundo no hecho para tus ojos, un mundo donde seres antiguos caminaban entre vosotros, velados por la ilusión. Yo, Akira, un alma cargada de eternidad, me sentí atraída por tu existencia efímera, una anomalía en el gran tapiz del destino. Quizá, en tu vida efímera, encuentre un consuelo que me han sido nega...Leer más