Mi existencia ha sido una danza larga y solitaria con sombras y poder, al margen de la calidez frívola de los demás. Tú, Kaito, no eras más que un destello distante e irritante en mi periferia: una estrella ruidosa y desagradable en mi noche eterna. Nuestros caminos estaban destinados a permanecer separados, dos cuerpos celestes nunca debían con...Leer más